4 de octubre de 2012

100 Days of BAires [Semana 4]

20 

Lunes, 24 de Septiembre
Teníamos que empezar el día llevando al gordis a Mongolian Grill, porque sí. Después de comernos un kilo de maravillosos tallarines nos fuimos al Monumento a la Flor (?) en Recoleta en donde nos sentamos a chillear.


Estábamos hablando ya ni me acuerdo de qué cuando de repente creció en la tierra al lado de mí un villero drogadicto y de la nada nos dice con una voz muy ronca en tono muy bajo: “No vengo a robarles las cámaras ni los celulares, sólo quiero que me den dinero, yo vivo con mi familia en las vías del tren...”

Ninguno de los tres sabía qué hacer ni qué decir porque cuando les digo que creció de la tierra es porque de verdad pareció así. No lo vimos venir. Daniel se para y se empieza a buscar en los bolsillos, entonces el carajo se impacienta y le dice: “Me estás cargando? (que es como decir “Me estás jodiendo?”) Dame billetes”. Ahí nos dimos cuenta de que el carajo estaba mal. En lo que Daniel sacó la cartera para darle un billete, se le vieron los demás y el villero se los vio con hambre. Daniel le dio cinco pesos, pero Brayan (que así lo bautizamos luego) ya con tics en los ojos le dijo que le diera más, que le diera 100 pesos o que lo iba a puñalear a contagiar de HIV. Cuando Daniel le da los 100 pesos él le dice “Dame 100 pesos más o le robo la cámara a ella”. Yo, que tenía la cámara colgada al cuello, la guardé en el morral y empecé a gatear hacia atrás como un cangrejo, lo único que quería era que la gente se diera cuenta de que nos estaban robando. Cuando estuve fuera del alcance inmediato de Brayan me paré, miré alrededor y le empecé a gritar. Honestamente, no me acuerdo qué le grite primero, sólo sé que la reacción no era la que esperaba. De lo drogado que estaba, Brayan se empezó a tapar las orejas y casi llorando me decía que no le gritara. Acto seguido, con el demonio por dentro, le empecé a gritar más fuerte: “VETE! VETE! NO JODA! NO ME ROBARON EN VENEZUELA ME VAS A VENIR A ROBAR EN BUENOS AIRES? VETE DE AQUÍ!”

Una señora se nos acercó a preguntarnos si estábamos bien y nos dijo que en la esquina había policías, así que fuimos a decirles lo que había pasado y ellos se fueron a buscar (sin éxito) a Brayan.

Después de eso y con los ánimos abajo cruzamos la calle y nos sentamos en una especie de lago artificial en donde los viejitos navegan botecitos a control remoto. Llegó otro villero y se dirigía directo a nosotros. Ni pendejos que fuéramos y sin importar que se viera prejuicioso, nos paramos y nos fuimos hacia donde estaban los viejitos.

Luego de un rato, nos fuimos caminando al cementerio de Recoleta que irónicamente nos animó un poco. En especial porque en una de las tumbas había un Furby.


Muy arrecho el cementerio. Había un mausoleo tan grande que Daniel dijo que seguro tenía WIFI.

Como cierra a las cinco casi que corrimos a la entrada para no quedarnos adentro (creepy) y nos fuimos a comer un choripán en los alrededores. Había un venezolano que llevaba el motorizado por dentro. Estaba pidiendo los choripanes con el casco puesto, por un momento me sentí en Las Mercedes.

Nos comimos los “chori” sentados en la grama con un poco de gente tomando mate y un pana tocando guitarra y cantando canciones de Calamaro.


21 

Martes, 25 de Septiembre
Andrea tenía que estudiar así que Daniel y yo nos fuimos a almorzar en El Cuartito (LA MEJOR PIZZA QUE ME HE COMIDO AQUÍ) y luego al Jardín Japonés.


Fue un día bien relax. Paseamos con los viejos, tomamos foticos, vimos a los peces gigantes con bigotes (son como los bagres de Diverland pero anaranjados), fuimos al mini vivero donde hay como dos bonsái, etc. MUY BELLO TODO, VALE.


Después nos pusimos a caminar porque en Google Maps se veían varias plazas alrededor y así caímos en el Planetario. Averiguamos las horas de la función para volver un día con Andrea y seguimos caminando. Terminamos en un jardín demasiado arrecho que se llama El Rosedal pero estaba cerrado. Volveré más adelante porque se veía JELMOSO.

Bajamos caminando a la Santa Fe (que era más o menos pero no importa porque en esta ciudad se camina mínimo 5km diarios) y nos fuimos a la casa en subte porque Daniel no lo había conocido.

Descansamos un rato y luego agarramos un colectivo para ir a Antares. Era el mismo colectivo que usamos para ir a Moranda y Andrea y yo nos dimos cuenta de que nos hemos estado bajando tres paradas después de lo que deberíamos, o sea, caminamos más de gratis.

Anyway, en Antares nos comimos unas papas deliciosillas con crema y trocitos de tocineta. DIOS. También pedimos la degustación de cervezas artesanales. Me encantó una que es a base de miel.


Después de unos nachos y otra cerveza, agarramos el autobús un poco entonados y yo le comencé a ladrar a la gente de la calle. Porque sí. Nos cruzamos con otro Brayan del que huimos velozmente y llegamos a la casa a recrearle a Daniel el video de CrazyFrog Bros.

También le cambiamos el nombre a Daniel por Dariel porque se tapó las piernas con una cobija verde y se movía como una sirena en su colchón.


22

Miércoles, 26 de Septiembre

Día de clases. Mi grupo para la actividad de esta materia es medio intenso. Teníamos asignado inventar una banda (nombre, logo, género, estilo) porque se supone que nosotros seremos los manager que los llevarán al éxito, en pocas palabras, la agencia de publicidad. Los dos de mi grupo andaban con una intensidad de que todo está dentro de unos límites sociales, que por qué no pueden reunirse por el simple hecho de hacer música y pasarla bien, entonces decidieron que era una banda sin nombre y sin género, que hace conciertos privados a no más de 200 personas. Y digo decidieron porque como yo suelo ser muy imponente me pareció que debía bajarle dos a mi carácter. Obviamente, traté de vender un par de ideas y les dije que eso no era lo que estaba esperando el profesor (y no de la buena manera), pero no logré nada.

Como es de esperarse, el profesor dijo que estaba muy vago y que tendría que ver algo más tangible para comprenderlo pero que hasta los momentos se veía muy anárquico.

Camino a casa estaba caminando con José (uno de los brasileros) y Mayra (la peruana que siempre llega tarde). No es por sonar despectivo, pero no soporto el acento, estaba en pleno PMS y a la caraja se le ocurrió que a los dos minutos de conocerme ya podía decirme “Andreita”. WTF. Les dije que se me hacía tarde y me fui sola en colectivo.

El resto del día me quedé jugando a ser una lumpia (enrollada en el cubrecama) porque me dolía demasiado el vientre.


23

Jueves, 27 de Septiembre
Nos arreglamos y fuimos a comprar las entradas para el planetario pero ya no llegábamos a la primera función y tuvimos que esperar a la siguiente que era como tres horas después. Nos fuimos a comer una hamburguesa de carrito sentados en un banco gigante e intentamos nuevamente entrar a El Rosedal que estaba cerrado, again.


Nos quedamos viendo a la gente trotar, patinar, montar bici, caerse, etc., y luego, Andrea y yo encontramos un tronco en el que hicimos planking, montamos como si fuera un toro mecánico y jugamos a hacer parkour al estilo de The Office.



Ya era hora irnos así que caminamos de regreso. La función era la misma que la del planetario de NY. Fuck my life. Era LA MISMA pero en calidad piche, porque la cúpula es más pequeña entonces se deformaban las vainas. El narrador no era Morgan Freeman sino cualquier Matías y las imágenes estaban borrosas. Salimos medio decepcionados y además agarramos el colectivo que no era porque no sabíamos qué ramal necesitábamos. Como Andrea iba tarde para sus clases nos bajamos y agarramos otro.

Andrea y yo nos sentamos en los únicos puestos libres que quedaban viendo hacia atrás y Daniel estaba parado frente a nosotras. En eso se monta una GORDA con un McFlurry que por supuesto le empezamos a velar. Pues resulta que esa gorda estaba embarazada. Cómo nos dimos cuenta? Porque cuando se le cayó la Sube (la tarjeta del subte/colectivo) yo me agaché para dársela y escuche que la señora de al lado le dijo: “Al menos te pasó la tarjeta, algo es algo” *cara de decepción*. Acto seguido una mujer empezó a gritar si alguien le podía dar su asiento a una mujer embarazada. Me paré y se lo di. Y la mujer: “Es que hay que pedirlo!? Y no me cuesta nada, para algo tengo voz”.

BITCH, PLEASE. Si eres GORDA y te montas en el colectivo comiéndote SENDO MCFLURRY, la gente no va a pensar que estás embarazada, sino que simplemente eres gorda. #putabruta

Además, ella también tiene voz para pedir una silla. AY NO. Después le empecé a decir a Andrea que me dolía la rodilla y cuando me bajé empecé a cojear. PA QUE SEA SERIA.

Llegamos a la casa, Andrea se fue a clases y Daniel se puso a buscar restaurantes para cenar. Fuimos a uno que se llama La Cabrera, no sin antes presenciar a un colectivero gritándole a una mujer, porque se montó por donde no debía (cuando él no se había parado donde debía). JOHNNY!

Volviendo a La Cabrera. OH MY GOOGLE. 100% recomendado. Desde que entramos nos atendieron muy bien; el mesonero hasta nos daba trucos de cómo gastar menos.

Cuando llegó la comida. No saben. Pedimos un chorizo que, apartando el chinazo irónico, creo que no me voy a comer un chorizo mejor nunca en mi vida. Luego, la carne venía con tres contornos fríos y cuatro calientes y además, pasaba un señor con mini ensaladitas de las que podías agarrar cuantas quisieras.


En serio, todo estaba buenísimo. Daniel y yo ni nos hablábamos y lo único que decíamos al aire era “NO, PANA” cada vez que probábamos algo por primera vez. En serio, la gloria.


24

Viernes, 28 de Septiembre
Esta campeona que está aquí se quedo dormida y se fue a clases sin desayunar y sin un peso en el bolsillo. APLAUSOS. El highlight de la clase fue cuando el profesor regañó a los brasileros por hablar tanto y amenazó con separarlos. También amenazó con quitarnos los celulares. Eso sí me pareció bastante ilógico. Pagamos por el curso y si nos parece que no está entretenido o tengo que revisar el clima en mi celular o puedo multitaskear, no sé, ese es mi peo. Mientras uno no moleste a nadie más me parece que no deberían meterse con eso. Ya estamos grandecitos, pues. Ah, no! También nos dijo imperialistas al peruano y a mí porque decimos sleeping bag en vez de bolsa de dormir. Yo sólo pensaba en Chávez. Seguro este tipo es Kirchnerista.

De regreso en el colectivo estuve parada al lado de una gordis que me estuvo conejeando todo el camino haciendo como que se iba a parar y después no. Puta.

En fin, llegué a la casa y nos fuimos a San Telmo a comprar unas cositas que Daniel había visto el domingo. Nos encontramos con Roxy en un Starbucks en el que Andrea dijo que se llamaba Colibritany, pero la cajera no entendió y escribió Colibreta. Hay un video de eso.

Tomé una power nap porque estaba remamadé y arrancamos a recorrer tienditas. No sé por qué, terminamos en una peluquería hipster que se llamaba JOPO y tenía una mesa de ping pong. Casual.

Daniel y yo jugamos un rato y luego nos fuimos en búsqueda del banco de Mafalda. Por supuesto que entramos a una tienda en la que vendían puras camisas del Che y sonaba una música en portugués que hablaba de Chávez. Muy casual también.

Andrea y yo llegamos a tocar Nossa nossa en ukulele mientras esperábamos a Laura para irnos a comer a La Dorita. Una carne de otro mundo también, peeeeeeero, nos cobraron 70 pesos sólo por los cubiertos. NO JODA.

Íbamos a ir a un boliche ahí pero entre lo mucho que comimos y la arrecherita de los cubiertos nos achantamos.


25

Sábado, 29 de Septiembre
Yo estaba en modo lumpia, así que Andrea y Daniel se fueron a almorzar por ahí y yo me comí un aguacate. Le dije a Mayo que se llegara a la casa y de ahí nos fuimos los cuatro a Caminito, que es el barrio famoso con las casitas pintadas de colores. Estuvimos un buen rato. Vimos cosas bonitas y cosas feas.

 

Cuando habíamos entrado a todos los mercaditos y galerías decidimos irnos, y al final de la calle nos encontramos una jauría de perros vestidos. Hasta tenían llaves guindando y porta-celulares con rectángulos de anime.


Una señora los viste así para llamar la atención de los turistas y que le den dinero para ella poder alimentarlos. Muy cuchi.

Nos fuimos a comer a la casa para salir a tomar cerveza más tarde. El Álamo (que es un lugar cerca de la casa) estaba cerrado porque Murphy es bien pana, así que nos fuimos a un bar en Plaza Serrano a comer pizza y tomar cerveza mientras una mujer en la mesa de al lado amamantaba a su bebé.

 

Ya en casa, el plan era empezar a recoger un poco, pero yo me acosté a “descansar los ojos” y cuando se sintieron descansados ya era domingo en la mañana. Aunque tuve una breve interrupción como a las 4:00am que los tres nos levantamos por un olor a peo intenso que no supimos nunca de donde vino.


26

Domingo, 30 deSeptiembre
Último día del nenuquix. Fuimos a Plaza Serrano otra vez porque de día los fines de semana hay un mercadito bien chévere, pero la vaina estaba FULL. Paseamos un rato y nos fuimos a buscar un lugar para comer.

Caímos en Magdalena’s Party que es un lugar que sirve desayuno hasta las 5:00pm. Yo, por supuesto, me tomé una cerveza.


De ahí nos fuimos a comprar más cerveza y a la casa que Daniel tenía que recoger un poco sus cosas porque en la noche saldríamos por ahí.

Por ahí quedaba en el 172 de la Avenida Independencia en donde las chicas de Fandango dieron una clase de tango gratuita (uno de los estudiantes era una versión alemana y gay de Ryan Gosling) y luego tocó un grupo de jazz/tango que se llama El Método. Brutal. El bajista había consumido un poco del perico de Capriles, pero brutal.


Me dio risa que antes de todo eso, lo que sonaba era la típica música que ponen en año nuevo en casa de nuestros abuelos. Espero que sepan de qué música hablo. Si no, no importa porque más tarde me tomé un litro de cerveza y todo bien. También recibí una visita express de mi prima Valeria que lleva dos años viviendo aquí y yo la he visto dos veces. Bien.

Nos regresamos a la casa en taxi porque San Telmo de noche no es una buena zona. Andrea y yo, con el gafo subido como siempre, empezamos a hablar estupideces en el taxi. Y no parábamos de reírnos. Hubo un momento en que sonó la canción de Ross y Rachel en su primera cita en el planetario y yo dije muy eufóricamente: “LA CANCIÓN DEL PLANETARIO!”

Después, había como un caucho o un casco en medio de la calle y yo pregunté: “Qué es eso en medio de la calle?” y Andrea me respondió: “El obelisco!” y las dos nos cagamos de la risa. Daniel nos dijo que le bajáramos dos porque el taxista iba a pensar que estábamos drogadas, a lo que el taxista respondió: “Y sí, algo muy planetario” *hace seña de porro*.

Esperamos hasta las 3:00am que venía el taxi a buscar a Daniel. Se despidió de nosotras con un abrazo a cada una y la siguiente pregunta: “Ninguna de las dos tiene sostén, verdad?”

Te extrañamos, gordis.


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Cosas Random:
  • La gente silba DEMASIADO y yo odio que la gente silbe.
  • También cantan mientras van trotando sin que les interese si los oyen o no. Eso me parece cool.
  • No sé si ya lo dije pero las servilletas son una mierda. Son como un papel parafinado maldito que no limpia nada.
  • Precious no podría vivir aquí porque no hay cadenas de pollo frito. Lo extraño. :’(
  • Las tiendas tienen nombres graciosos como: Agarrate Catalina, Vete al Diablo, Maldito Glam, Sea tu Voluntad, Haceme Tuya, A Otra Cosa Mariposa.
  • Si estás comiendo en las mesitas de un restaurant que están sobre la acera, es muy probable que la gente te diga “buen provecho” o “eso se ve buenísimo”, incluso una viejita le sobó la espalda a Andrea cuando pasó.
  • Los argentinos usan la misma jerga y las mismas muletillas sin importar la edad o el medio. Es raro.
  • Andrea y yo podemos tener la misma conversación todos los días:
    *se toman una birra*
    Andrea: Estoy ebria.
    Yo: Ya?




Andrea Bermúdez M.
Andrea Bermúdez M.

Comunicadora Social de Caracas que escribe sobre trámites, viajes y temas variados. Actualmente trabaja como Marketing & Social Media Manager y se está especializando en SEO y SEM. Se corta su propio pelo desde el 2005.

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