100 Days of BAires [Semana 3]

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Lunes, 17 de Septiembre
Esta clase fue medio aburrida. Verán, la cosa de Brother es que no necesitas tener ningún tipo de experiencia laboral o educación para hacer cualquiera de sus cursos y además yo soy particularmente hater así que a veces la gente me parece estúpida. Pero, bueno. 


Compré unos champiñones para el almuerzo y me fui al apartamento. Mientras almorzábamos, Andrea me comenzó a explicar su teoría de cómo “Una vaina loca” puede funcionar como soundtrack para cualquier tipo de video. Hagan el ejercicio de poner cualquier video en mute y pongan la canción de fondo. Funciona. Tomamos entonces la decisión de grabar todos los días algo interesante y hacer una recopilación con esa canción de fondo.

Después de comer, agarramos un autobús hacia Avellaneda en el que dormí casi todo el recorrido hasta que nos dejó justo frente a la tienda que estábamos buscando; una tienda de instrumentos musicales en donde nos compramos unos ukuleles hermosos porque somos así de hipsters.

Cuando regresábamos a la parada para agarrar el autobús otra vez, había dos 17 (el que nos tocaba) y corrimos pero los muy mmgvs nos dejaron y tuvimos que esperar como 20 minutos.


Por supuesto que llegué a la casa a sacarme Colibritany y después a tener girly time cortándole el cabello a Andrea.


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Martes, 18 de Septiembre
Me desperté con el grato olor de la fumigación. Hell yeah. Día de almorzar afuera porque no soportábamos el olor. Igual salimos medio perdiendo porque Chávez estaba particularmente arrecho ese día y su brisa más maldita que nunca. Salimos a comer sushi-wraps en un lugar en el que el delivery boy era Freddy Guevara (en serio era igualito), luego yo tenía que comprar unos materiales para la clase del miércoles y después nos quedamos dando vueltas por ahí en una tienda de mascotas.


Empezó a llover. Nice. Los paraguas no servían de nada con esa brisa y además teníamos que hacer mercado. Obviamente, la bolsa se me rompió y tuve que cargarla en los brazos todo el camino.

Fue un total día de achante, con ese clima la verdad es que no provoca salir. Nos quedamos viendo Showmatch y hablando paja. Algo que no me gusta de la publicidad aquí es que es demasiado invasiva. Hay publicidad en TODOS lados. Dentro de un programa de concursos los animadores hablan de los productos, ni siquiera es que los incluyen discretamente, no, hacen una pausa dentro del programa para mostrar promotoras con el producto y alabarlo. Terrible.


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Miércoles, 19 de Septiembre
Temperatura máxima 12ºC – Temperatura mínima 5ºC
Más lluvia y continuación de la brisa de Chávez.
Y para hacerlo más chévere, tenía que irme en metro con todos los materiales (que incluían una tabla de madera balsa de un metro de largo). Lo que más me gusta es cuando piso baldosas flojas y sale un chorro de agua fría que cae directamente en mi media. Me encanta.

Había gente nueva en esta clase. Gente creepy. A mi lado, tenía a un carajo que pasó toda la clase anotando y dibujando frenéticamente en un cuadernito que cerró de repente y olió con los ojos cerrados. Él fue el mismo que caminando hacia el autobús me dijo que tenía un acento raro y tropical. Dude, te llamas Bolívar y hueles cuadernos a modo de orgasmo, no tienes derecho a decirme que nada mío es raro de alguna manera. También, el brasilero que me lanzó un taquito la clase pasada me dijo para ser mi grupo en un trabajo que mandaron. Siento que si un día voy a clases con una trenza, me la va a jalar.

En fin, el plan del día era ir al tattoo shop a que le dieran cita a Andrea y a averiguar sobre mi tatuaje QUE NO ME HARÉ porque me querían cobrar 550 pesos. Prefiero hacérmelo en Caracas. Aunque probablemente me termine haciendo igual otro tatuaje más pequeño.

En el autobús de regreso Andrea y yo tenemos las conversaciones más coherentes del año:
Yo: Me provocó ver Los Padrinos Mágicos.
Andrea: Me provocó tener unas maracas.
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Andrea: ¿Qué podemos comprar para picar?
Yo: Cerveza.

Aymara, dame una cervecita.
En realidad, creo que todas nuestras conversaciones giran en torno a la cerveza o alguna incoherencia. Así que fuimos a comprar cerveza y Lay’s, buscar a Laura y hacer reinas pepiadas mientras me decoloraban el cabello.


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Jueves, 20 de Septiembre
Sigue la ola polar, menos mal que ya Chávez le bajó dos a su brisa. Aun así fue un día de achante total. Así que me pinté un mechón de cabello de azul turquesa.

Oriana me había invitado a una fiesta pero no me animé mucho a ir y además tenía tarea para la clase del viernes, me dediqué a hacerla, comer y dormir.


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Viernes, 21 de Septiembre
Primer día de primavera. Los argentinos celebran tanto este día y se excitan como si el clima se fuera a dar cuenta y mágicamente dejará de hacer frío. Pues NO.

Con frío llegue a clases y me senté al lado de un colombiano que en la clase pasada había dicho que le gustaban Arctic Monkeys y The White Stripes, así que debía ser pana. En efecto lo es, pero también le gusta Luis Miguel, así que me voy a ir con cuidado. JEJEJE.

Andrea y yo almorzamos como unas campeonas, hasta tajadas y una ensalada de tomate y aguacate. Quiero.

Bueno, después de almorzar nos fuimos a comprar una pintura de uñas glow in the dark que fue una completa estafa, y luego nos encontramos con Laura y la hermana y nos fuimos a Moranda a tomarnos unos Piel de Iguana y a hacer tiempo porque llegaba EL GORDIS.

Cuando llegamos al edificio, justo acababa de llegar Dorta con sus maletas. Nos quedamos hablando un rato mientras Daniel se tomaba una birra y nos acostamos a dormir para arrancar con energía el fin de semana (que se extiende hasta el lunes porque es feriado).


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Sábado, 22 de Septiembre
Teníamos que llevar a Dortis a Mongolian Grill (que ya les hablé de esos tallarines en la primera semana). Después de almorzar un kilo de comida a las 11:40 de la mañana, fuimos a cambiar los dólares de Daniel y a dejarlos en la cara.

A Andrea le habían dicho que había un toque de banditas en un lugar llamado Tecnópolis. Es una feria tecnológica muy arrecha hecha por el Ministerio de Ciencia y Tecnología. La entrada es gratis, el estacionamiento es gratis y el tren hasta allá es gratis (el tren no sé si era sólo por ese día). Nos perdimos un poquito porque al bajarnos del tren llegamos a un poste con un papel que decía HACIA TECNÓPOLIS y mientras esperábamos con un grupo de gente el colectivo no llegaba, así que decidimos irnos a pie, sólo que empezamos a caminar en dirección contraria. Preguntamos un par de veces y nos montamos en el colectivo que era. Una jeva se desmayó a mitad de camino y la gente le empezó a gritar al colectivero que se parara a lo que él respondió: “¿Y qué van a hacer? ¿Dejarlo a medio campo?”. Cinco minutos después estábamos entrando a Tecnópolis.


Pared de escalada, pista de BMX, skate park con patinetas y cascos, parque de dinosaurios, galpón con conciertos. TODO gratis y aun así los argentinos lo putean por FourSquare. No entiendo. No sé si es porque son brutos o es sólo porque lo hizo el gobierno de Cristina (que igual indicaría que son brutos porque hay que saber reconocer cuando las cosas están bien hechas).


Nos quedamos todo el día ahí hasta que oscureció y nos daba miedo regresarnos tan tarde en ese tren. Llegamos reventados y nos acostamos a dormir.


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Domingo, 23 de Septiembre
Nuestro día de turistear comienza escuchando a una señora diciéndole a otra que Louis Vuitton se va de Argentina. Les suena familiar? Todo está pasando igual que en Venezuela pero más rápido.

Primera parada: Café San Juan, el restaurante de Leandro Cristóbal. D-I-O-S. QUÉ BUENA COMIDA.
Apartando a la perra histérica de la mesonera y el mesonero homo-hipster que le lanzo un cuchillo encima a Daniel y luego pego un grito de “PERDOOOOOOOOOON!” como de media hora, vale muchísimo la pena ir; Andrea lo definió como “orgasmo gastronómico”.

Paté de salmón con tomates confitados.
De ahí nos fuimos a pasear en búsqueda de la plaza Dorrego y el mercado de San Telmo. En el camino nos encontramos un museo de extraterrestres, un gnomo fumón, una llama en un coche, una chaqueta hermosa que tengo que comprarme y demasiadas cosas finas y graciosas.



Nos fuimos de ahí corriendo porque Laura estaba en un date con un niño creepy y nos escribió pidiendo que la salváramos; así que con una mentira fuimos a Recoleta y la acompañamos a comer con el niño en un McDonald’s. Una vieja creepy con un abrigo de piel se acercó a nuestra mesa, se nos quedó viendo y se fue. Luego empezó a hacer lo mismo por todas las mesas, nunca entendimos si era homeless o simplemente estaba perdida.

Luego de fingir que me habían dicho que teníamos que estar en un lugar en poco tiempo, nos despedimos del niño y arrancamos a la casa a buscar las humildes botellas de un litro de cerveza por las que te devuelven 2.75 pesos que te sirven para comprar otra cerveza; entonces, eso hicimos. Pero pagamos un precio: un olor a peo intenso de la cajera que nos estaba recibiendo los productos en el supermercado.

Pasamos la noche tomando cerveza y bailando Gangnam Style y cerramos la noche con esta conversación:
*Le lanza a Daniel una bolsa arrugada al otro lado del cuarto pero le pega en la mano y se cae*
Yo: Hubiera sido épico.
Daniel: No la atajé porque no llegó.
Yo: Ay sí!
Daniel: Yo atajo lo que sea, lánzame algo para que veas.
Yo: Te voy a lanzar un peo a ver si lo atajas, mamawebo.
Daniel: Lo atajo con mi nariz, mardita.

También hubo episodios de Daniel hablando dormido y siendo una sirenita, pero eso lo dejaré por fuera.

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Cosas random:
  • Los argentinos se dicen “querido” entre ellos y se saludan con beso (los hombres).
  • Los aguacates son la vaina más pequeña del universo y les dicen paltas.
  • Estoy luchando enormemente porque no se me pegue empezar las frases con “y” como hacen aquí o afirmar diciendo “y sí”.
  • La gente aquí usa Hotmail.
  • También usan unos zapatos horribles que son como unas pezuñas deportivas. Los usan tanto hombres como mujeres, tanto con medias como sin.

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